PHILADELPHIA: Resumen de una experiencia inolvidable

Workshops en Bryn Mawr College
El 1 de Abril de 2017 pisé por primera vez los Estados Unidos.
Había sido una ardua tarea llegar a
conseguirlo. Papeleo, relleno de formularios interminables por internet, viaje a Madrid para la entrevista de aprobación del Visado de trabajo temporal, pago de dicho visado (y no precisamente barato)... Pero pisaba por fin Philadelphia. Inés Arribas (la persona que había hecho posible mi estancia, organizando talleres de poesía oral con alumnos de castellano en su universidad, charlas con profesores de literatura y lengua y varias actuaciones por la ciudad) me vino a recoger al aeropuerto.
Empezaba una vorágine maravilllosa que me llevaría a sentir una reafirmación de mi propio trabajo y mi propia persona y un agradecimiento infinitos.
La primera parada de "trabajo" tras los primeros días de visita por la ciudad y cenas familiares, fue en la Universidad de Bryn Mawr College. Un recinto espectacular, digno de "Hogwarts" (de hecho en su salón se rodó alguna escena de la primera parte de la saga Harry Potter).

Bryn Mawr College
Esa primera parada fue una charla con profesores de lengua y literatura, en los que analizamos la utilidad del Poetry Slam y el Spoken Word como herramienta educativa y lo importante de que las personas puedan escribir y defender en público lo que ellos mismos han escrito. Creación y comunicación al mismo tiempo. Necesidad de sacar lo interior al papel y de comunicar al exterior, al público, el mensaje. Lo escrito. Fue una charla realmente maravillosa, hablando de diversas experiencias y haciendo intercambio de puntos de vista. Además, fue la primera vez en mi vida que realicé una conferencia íntegramente en inglés. Me sentí muy orgulloso de ello!
El segundo día, inicié los talleres. Eran para alumnos de lengua, literatura y filología hispánica. El proceso fue el habitual en mi caso: Explicación del Poetry Slam y el Spoken Word, reflexión sobre la utilidad de la poesía oral y escénica como herramienta de expresión artística y personal, demostración práctica por mi parte, fase de creación del texto a partir de un tema determinado y puesta en escena posterior del texto, de forma individual aplicando las técnicas y capas de interpretación de un texto. Finalmente, conclusiones y cierre de sesion. Fue alucinante ver la entrega de los alumnos, la forma de conectar con su mundo interior y llevarlo al exterior en una lengua que no es la propia y la calidad de los textos. Y tener a una profesora del calibre de Inés como asistente, fue una auténtica delícia.

Tras los talleres (tres) despedí mi presencia en Bryn Mawr College con un recital poético-musical y la
presentación de mi poemario. Otro motivo de orgullo fue comprobar como los asistentes conectaban con mi poesía y se emocionaban. E incluso como todos los profesores, auténticos catedráticos, con multitud de libros publicados y estudiosos de artistas como Borges, por poner un simple ejemplo, expresaban que mi poesía era de "alta calidad". Salí emocionado y reconfortado, recordando a mucha gente de círculos de este país nuestro, que defienden que lo críptico es lo poético y rizar el rizo verso tras verso hasta desconectarse de la raíz, es la "verdadera poesía". Crear imágenes que remuevan con un lenguaje sencillo y cercano es lo que me ha resultado siempre un verdadero reto.
Tras despedirme de Bryn Mawr, la siguiente parada fue ser el poeta invitado en The Philadelphia Poetry Slam (The Pigeon). No tengo palabras para lo vivido allí. La comunión entre público y poeta. La forma de jalear los versos, de aplaudir, de gritar a rabiar dejándose llevar por el poema. Sentí que cada reacción alimentaba mi mensaje y yo iba creciendo y vibrando cada vez más. Difícil es explicarlo, así que dejo el video de mi actuación para quién quiera sentir como es el ambiente de un Slam en la cuna del Poetry Slam. Doble orgullo más: Fui el primer español de la historia invitado a participar en un Slam en Estados Unidos. Y además, vendí 15 libros a personas no hispano-parlantes. Me quedé a cuadros! :-)
Gracias gracias gracias Pigeon. Me hicistéis sentir un privilegiado:

               


Al programa "oficial" de ctuaciones le quedaba una última parada. Interpretar mi espectáculo poético-músico-teatral "Poesía y vértigo" en el Taller Puertorriqueño de Philadelphia. 

El núcleo cultural de la comunidad latina en la capital de Pennsylvania. Fue hora y media de recorrido por mis textos, canciones e incluso, improvisaciones con el público. 
Disfruté y fui muy curioso entregar mi trabajo a personas de nacionalidades tan diversas como puertorriqueños, cubanos, colombianos, mexicanos, venezolanos, franceses, argentinos, estadounidenses... Fue una experiencia increíble, igual que lo fue interpretar un número junto a Inés Arribas, creado en unas horas, juntando su poema "El tempo del tiempo" con mi "3600 segundos". 
Tras el bolo, nos fuimos de cena, a un restaurante colombiano, donde degusté una increíble bandeja típica y un zumo de Lulo.

Pero a mi viaje le quedaba una "sorpresa cultural" más. Junto a Inés y su familia, fuimos a visitar el famoso "Magic garden". Una edificio entero, construido pieza de mosaico a pieza de mosaico (con un estilo modernista muy similar al de Gaudí) que es una auténtica maravilla, creado durante más de 40 años por el artista Isaiah Zagar, todo un icono en la ciudad.
Junto a Isaiah Zagar, en el Magic Garden.
Isaiah, con ya casi 80 años a sus espaldas, estaba sentado en una de las mesas de la terraza, departiendo con un amigo suyo y los turistas asistentes. Inés y yo nos acercamos y él, rápidamente me preguntó, señalando mi curiosa barba actual, a qué arte me dedicaba. Tras decirle que a la poesía, me comentó que su amigo era un poeta reconocido y que seria genial recitarnos un texto el uno al otro. Él me recitó tres haikus en inglés y yo, "Moscas refinadas". El momento fue absolutamente mágico e Isaiah, una persona de luz, cercana y humana, que irradia arte y vida por cada poro.

Recomiendo fervorosamente a quién no conozca su obra, que eche un vistazo aquí.


Mi viaje a EEUU, finalizó haciendo una escapada a New York donde recorrí durante día y medio la ciudad. Demasiado estímulo junto, demasiada vorágine y una magnificencia casi insultante, me hicieron estar seguro de que jamás podría vivir ahí. Pero sin duda, la ciudad es una experiencia que hay que vivir como mínimo una vez en la vida. Y estoy realmente impactado aún de muchas de las cosas que pude ver.
Y así me despedí de mi primer viaje a EEUU. Repito una vez más mi agradecimiento a Inés Arribas y familia por acogerme, invitarme y hacerme sentir en casa. Y a cada persona que hizo de esta aventura, una de las más increíbles de mi vida.

Próxima parada: MONTREAL (CANADÁ) a finales de Abril del 2017.

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